CAPÍTULO OCHO
Mia se encontraba un tanto inquieta por la forma en que Alexander Ian se estaba comportando con ella. Él se le antojaba cada vez más atractivo, sexy y ardiente, y la atracción que sentía hacia él —aunque fuera solo física— era preocupante.
No es que fuera únicamente por lo que ella sentía; había otra razón. Él solía estar medio desnudo frecuentemente cuando estaba en su mansión. Se acercaba a ella y, sin siquiera tocarla, la dejaba acalorada y perturbada.
Ella sabía que se sentía