Mundo ficciónIniciar sesiónLa lancha flotaba en las aguas mansas de la amplia bahía, rodeada por los densos bosques que trepaban por las montañas en ambas márgenes del lago. Jim se procuró dos cervezas de la hielera y regresó sin prisa a la popa, donde Sean se sentara decidido a no soltar la maldita caña hasta que atrapara una maldita trucha.
El guía no había tardado en darse cuenta que a los gringos les interesaba la pesca tanto como a él la física cuántica. Había preparado sus cañas, les había enseñado lo bás







