Guilherme Werkema
Sigo aquí del otro lado de la calle, mirando el apartamento en el que vive Letícia, pensando en qué hacer ahora.
Pero quiero entrar y decirle tanto a esta pelirroja que me odiaría más de lo que me odia. Joder, tengo que estar tranquilo y muy tranquilo. Ella tenía sus razones por mi culpa, no me decía nada y además yo siempre fui una mula. Ella debe haber imaginado que nunca querría ser padre.
¡Maldición! Pero tenía tantas ganas de abrazar y tener a mi hija en mis brazos y da