La segunda reunión fue aún más tensa que la anterior. Al entrar, una atmósfera cargada de incertidumbre envolvía la sala; las preocupaciones y los murmullos entre los miembros producían una vibración inquieta. Mientras el alfa tomaba un profundo respiro, yo podía sentir la ansiedad acumulándose en sus músculos. La misión de unirnos como clan se había convertido en una batalla interna en la que parecía que algunos leales todavía dudaban de mí.
El alfa, en un acto de valentía, buscó mi mano antes