Capítulo 32

Miro a mi hermano y veo que está llorando pero aparto la mirada de él, sabía que eso lo incomodaría así que me trago el nudo de mi garganta e intento aparentar ser feliz.

—¡Esas han sido las palabras más dulces que me has dicho hermanito! —le doy un golpe ligero en el brazo.

—¡Tonta, es de mala educación escuchar las conversaciones ajenas! —Oma

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