Mundo de ficçãoIniciar sessãoAquella voz recorrió mi cuerpo como un dulce y tenebroso escalofrío congelando cada gota de mi sangre, no quería voltear, no podía, si lo hacía era mi fin.
—Briseida, voltea —me ordena pero me niego a hacerlo.
Me quedo quieta sin mover un solo músculo, trago saliva con la esperanza de que sea una pesadilla y ruego porque alguien me salve.







