Mundo ficciónIniciar sesiónElizabeth:
Las manos de Mateo aferrando el volante del automóvil llaman mi atención, la forma en como sus venas se marcan y como sus nudillos quedan blancos ante la fuerza ejercida, mientras su boca no deja de lanzar groserías.
— Siempre supe que algo así sucedería, lo sabía por un demonio. — soy consciente de la violencia contenida, pero aun así no le temo, no a él.
— Te







