Mi advertencia había dado frutos, no había terminado de abandonar el colegió cuándo aquel mocoso había sido expulsado del colegio y Chad había regresado ese mismo día al colegio sin tener que cumplir aquella expulsión.
Llegar a la oficina con la felicidad de saber que pude ayudar a Nicole era satisfactoria; hasta este momento, ya que dos señores se encuentran fuera de mi oficina exigiendo hablar conmigo.
Le pido a mi secretaria los deje pasar teniendo conocimiento breve de quiénes se tratan.