Pero, de nuevo, aparté ese pensamiento al fondo de mi mente e intenté aceptar que no salimos como yo quería.
Pero era difícil. Ellos lo hacían difícil con la estúpida risa que Aiden siempre soltaba cuando Ana le hacía la broma más tonta o con la mirada en sus ojos cada vez que la miraba. No empecemos con Ana, al principio parecía totalmente desinteresada hasta que solo hablaba de él, olvidando que en realidad vino a visitarme cuando se conocieron en mi casa. O tal vez fue intencional. Ella quer