UNA SEMANA DESPUÉS
Aparté los ojos cansados de la pantalla cuando mi teléfono no dejaba de vibrar. Sabía que no podía ser Lucas porque tenía un tono de llamada distinto para él y el suyo sonaría sin duda, no sería Grace; habría venido furiosa si hubiera llamado más de dos veces y yo no lo hubiera atendido.
Ahora, esta era la quinta vez que esta persona llamaba. Pero hay que reconocerlo. La persona había llamado cinco veces seguidas, su persistencia era admirable.
Bostecé y me froté los ojos c