Sin darse cuenta, Rebeca levantó la vista y vio el desprecio y la arrogancia bajo los ojos de Natalia.
Tras establecer contacto con sus ojos, Natalia retiró la mirada.
Cristian rozó sus labios: —Es realmente arrogante.
Mirando a aquellos invitados que entablaban conversación con Natalia y José, queriendo cooperar con ellos, Rebeca agarró con fuerza la taza que tenía en la mano y dijo con voz débil y los ojos bajos: —Tiene gente que la quiere, y gente que le da bastante apoyo, es normal que sea a