Mirándonos a ambos, el detective apenas podía controlar su nerviosismo.
- ¿Quién es? - volvió a cuestionar.
- Esa no es la pregunta - dije con seguridad - la cuestión es ¿Estará dispuesto por una asesina a arriesgar su carrera y su libertad?
Se acomodó en la silla, dando claras señales de inquietud, pero no se atrevía a hablar, finalmente se levantó y expresó con un tono inseguro.
- Tengo cosas que hacer, cualquier eventualidad me llaman - y salió con rapidez de la mansión.
El rubio m