El nombre prohibido
El doctor Stephenson había llegado antes que ella al laboratorio ese día, lo que le resultó curioso a Julia, ya que se había tomado la molestia de ir una hora antes de su horario habitual de entrada. Prepararon todo lo necesario para que ella pudiera tomar nuevamente los afrodisíacos, y tras encender la cámara, Frederick pidió saber si estaba lista.
—Así es, doctor —respondió Julia, mientras aceptaba la pastilla.
Poco después comenzó a sentir el deseo y se lo comunicó a su c