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Después de que acabamos la deliciosa comida, nos quedamos hablando un rato más, pero en dado momento notamos el cansancio de Sofia así que nos despedimos de ella con grandes abrazos y besos y nos dirigimos a la habitación de Alex, cada uno con un vaso infantil lleno de agua en su mano, con la excusa de que esta era para tomar en medio de la noche, mentirillas piadosas que solemos hacer para beber con libertad, puesto que a Sofia le desagrada bastante el hecho

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