Camila
Sus manos se ubicaron en mi cuello mientras que su lengua entraba profundamente en mi boca. Este beso… su beso era jodidamente adictivo.
De un momento a otro se detuvo, se detuvo con su respiración agitada. No me importó si él se ha acercado a mí sintiendo esa lástima que lo caracteriza, en realidad la manera que menos me importaba es esa, solo necesito avanzar. Nada más.
—¿Y esto por qué fue?
—Me dejé llevar —dije—. Pero creo que tenerme acá no es suficiente agradecimiento, déjeme seg