Todavía estaba llorando cuando Tristan insinuó que Marius me estaba golpeando. Meg extendió la mano hacia mí y apoyé la cabeza contra su asiento, delante de mí, intentando controlar la crisis de llanto que me hacía parecer una loca.
Sentí las manos de Meg sobre mi cabeza y cerré los ojos, esperando que así los temblores de mi cuerpo disminuyeran. ¿Estaba llorando por el dolor del puñetazo de Tyson o por ver todo el cementerio ardiendo ahora? La casa se quemaba a lo lejos, la casa donde mi madre