Capítulo 134
TRISTAN
Quería decirle tantas cosas a Meg, y la primera de ellas era que yo era un maldito egoísta por no haberme dado cuenta de cómo debía ser la vida para ella.
Siempre me sentí aliviado porque Meg era despreciada. Siempre pensé que ser una loba roja significaba que estaba segura, pero también significaba que yo no podía tenerla, y nunca tomé en consideración el peso del desprecio que debía soportar.
Los ojos de Meg, siempre tan dulces y amables, ahora estaban llenos de una trist