Mundo ficciónIniciar sesión— Ángela – giro su cuerpo al escuchar la voz de Alberto, a su espalda
— Alberto – susurro tan bajo que llego a dudar que la hubiese escuchado siquiera
— ¿Podemos hablar? – quería negarse
— Por supuesto, ¿podemos ir a la cafetería? – Zacarías la esperaba en el auto, le había enviado un mensaje hace diez minutos, así que escribió un y corto mensaje avisando sobre s







