No sabía si estaba siendo paranoica o simplemente estaba perdiendo la cabeza, pero una mala sensación me estaba consumiendo, una sensación muy mala. Era como si él estuviera acechando justo afuera de mi puerta, y esa sensación de temor me tenía empacando mis maletas. Al principio intenté ignorarlo, convencerme de que solo era una pequeña corazonada. Pero cuando desperté hoy, aquella corazonada se había convertido en un empujón brutal, gritándome que prestara atención.
Mi corazón latía con fuerz