CARISSA BRITOS
Me dirijo a la clínica, aunque no tengo ganas de ir. Se que esto es lo mínimo que puedo hacer por mi madre después de todo el sufrimiento que le he causado.
Veo a uno de los médicos que me hace preguntas de rutina normales, me hace subir a la báscula, checa mi presión arterial, escucha mi corazón y finaliza dándome distintas órdenes médicas para ir al laboratorio a qué me practiquen análisis de sangre y orina. Mi madre me llama para preguntar si fui o no a la cita y le respondo