KIRA OLIVER
Vaya, que susto mi santa, pensé que me había soltado, pero me equivoqué. Seguramente fue la forma en que movió sus manos detrás de mi espalda, ya que todavía estoy incrustado en él ...
Ni siquiera necesito preguntar si está enfadado, porque puedo sentir el humo saliendo de sus fosas nasales como un toro enfadado ...
Se me queda mirando esperando una respuesta que por supuesto no le contesto porque quiero que cuando vuelva al trabajo descubra lo buena que soy y que puedo sustituirle