Caminaba inquieta por la habitación con la mandíbula apretada. El investigador entró con cara de pocos amigos y sin ningún remordimiento. Sus ojos se encontraron con los míos, como si buscara mi alma. Sentí el impulso de devorarle; después del incidente, se negó a contestar mis llamadas a pesar de haberme prometido múltiples veces que me respondería. Tuve que amenazar de muerte a su familia para conseguir que viniera.
"Confié en que harías un buen trabajo, Cain. Tus hombres lo arruinaron; fue u