No podía dormir.
Lo intenté. Miré el techo y traté de respirar despacio. Esperaba que el ritmo constante me ayudara a relajarme.
No funcionó.
Me incorporaba de un salto con cada sonido. Un vehículo que pasaba por la calle. Una rama que raspaba el cristal de la ventana. Una tubería en la pared que daba un suave crujido. Me quedaba mirando la puerta, imaginando que había alguien parado ahí en la oscuridad.
Me desperté en algún momento después de las tres de la madrugada. Recorrí el apartamento y