32. CAPÍTULO
Cuando el avión aterrizó en suelo americano, ya la noche lo había cubierto todo. Un manto de oscuridad se cernía, adornado por un infinito de luces. Habían regresado a la gran ciudad con el amor de su vida, ya no tenía dudas.
Se sentía cansada, exhausta ya anhelaba una cómoda cama y tomarse un descanso profundo. Al salir del aeropuerto tomaron un taxi. Pero Tiziano le indicó al conductor la dirección de un lujoso y seguro hotel.
El New York EDITION había sido su