Sonreí para mirarlo por el espejo, toqué mi pecho una y otra vez, necesitaba dejarme claro que eso es lo que necesito, tener todo lo que siempre he deseado y no dejarme distraer por nada ni por andei en el mundo. Max se sienta sobre la cama y me observa.
—Eres una diosa, de eso no hay duda alguna, por eso quiero decirte que todo lo que me pidas te lo daré. No tengo ningún problema de cumplir hasta tus caprichos más locos. Sin embargo, hay algo que me gusta dejar claro. No me gusta estar compart