Desesperado, sin saber que hacer, Cristian sale de la suite de Anna, mientras conduce, golpea varias veces el timón de su auto lleno de impaciencia y desesperación.
Al llegar a su casa, lo único que quería era estar solo y pensar en que iba a hacer, pero la voz seria de su padre no lo deja hacerlo.
_¿Cristian?_Le dice Fransua desde la biblioteca de la casa.
Él acomoda su ropa y entra a la biblioteca, al hacerlo, Fransua persive inmediatamente el perfume de mujer que Cristian traía impregnado