Capítulo 27
"Maldito seas, Nathan."
Por milésima vez, gemí y me dejé caer sobre el suelo de baldosas junto a los libros esparcidos a mi alrededor. Me dolían los ojos y no tenía ni idea de cuánto tiempo llevaba allí.
Por si fuera poco, me dolía la cabeza de tanto estudiar cosas que apenas entendía. Los libros estaban llenos de garabatos antiguos que no tenían ningún sentido. Nathan podría haberme facilitado las cosas dándome algún tipo de manual, pero en vez de eso, me dejó en este lugar perdido