Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Tessa
Tres de la mañana.
Las luces de mi casa estaban apagadas.
Theo y yo nos detuvimos en el pórtico de la casa, mientras me buscaba las llaves en uno de los bolsillos. Mis manos no dejaban de temblar al revivir en mi mente una y otra vez lo que habíamos pasado esa noche; nunca antes me había asustado tanto, a cómo lo había hecho en ese trayecto de tiempo.
Casi habíamos sido atrapados por







