Brotó la aflicción y Bella sintió una mezcla de enojo y molestia.
Pese a que Pedro estuviera enfermo, su fuerza aún superaba la de Bella.
Además, en ese momento Pedro actuaba como si hubiese recibido algún tipo de estímulo, abrazándola con tal fuerza que casi le rompía los huesos, y besándola con una pasión que entumecía sus labios.
Bella comprendió que seguir resistiéndose no le traería ningún beneficio, así que se rindió y se dejó llevar por los arrebatos de Pedro.
Pensó que Pedro la soltaría