Pronto, Elena se acercó a Julio.
Él estaba siendo ayudado por un médico masculino, y sus ojos detrás de las gafas de montura metálica tenían una mirada algo perdida.
Pese a su embriaguez, la complexión de Julio era imponente, con rasgos definidos, aún irradian una frialdad y distancia difíciles de alcanzar.
De repente, Elena recordó la primera vez que lo vio, aquel sentimiento de asombro y admiración.
Ella había pensado que su aceptación de un matrimonio relámpago significaba que él también tení