Los ojos oscuros de Pedro mostraron un ligero distanciamiento.
Incluso frunció el ceño.
Esta reacción dejó perpleja a Anna.
Una sensación de incomodidad se apoderó de ella desde lo más profundo de su corazón.
Sin embargo, Anna no dejó que nada se reflejara en su rostro. Se enderezó y se disculpó con ternura.
—Pedro, de cualquier manera, todo esto fue culpa mía. Si quieres castigarme o regañarme, estoy dispuesta a asumirlo completamente.
Después de explicar la situación hasta ese punt