Pedro salió afuera y atendió el teléfono. Le preguntó: —¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?
Su voz sonaba similar a la de siempre, pero se podía percibir un atisbo de alegría.
Bella rara vez lo llamaba por su cuenta, así que el ánimo de Pedro era excelente.
—¿Enviaste a alguien a hablar con Claudia? —inquirió Bella desde el otro lado de la línea.
Pedro, en su lugar, le preguntó: —¿Acabas de verla?
—Sí —confirmó Bella—. Su madre tuvo un accidente, ¿fue eso arreglado por ti?
Pedro replicó: —Soy un