Elena retrocedió, esquivando la bofetada de Rosalía.
Pero tropezó con el bote de basura junto a sus pies y cayó sentada en el sofá de madera maciza, golpeándose la nuca contra el respaldo de madera.
Elena se cubrió la cabeza, dolorida.
—¡Mamá, no hagas eso! —Julio se apresuró a detener a su madre.
—¡Julio, ¿por qué la defiendes?!
Rosalía estaba furiosa. —¡Mira lo descarada que es, sin importarle nada de la casa, sale de noche a ver películas y a beber, y luego me falta al respeto! ¡Si no la corr