Elena sonrió con ironía y le explicó a Alicia que había sido ella la que había tenido antojo, y que le había engañado a Julio diciéndole que lo que comía era una versión saludable que ella misma había preparado, por lo que Julio se lo había comido un poco.
Elena también contó que cuando Alicia vio la comida que ella tenía, enseguida se le iluminaron los ojos y se la quitó, diciendo que tenía muchísimas ganas de comer comida casera y preguntándole si le dejaba probar un poco.
—¿Y luego qué pasó?