Manuel le sugirió a Pedro: —Lleva a mi cuñada a viajar a China, allí hay un santuario de pandas donde pueden reservar para que ella pueda abrazar a estos animalitos. Sé que el viaje es caro y hay límite de tiempo, pero eso para ti no es un problema.
—Piénsalo, en un viaje así, no solo tendrán tiempo a solas, sino que podrá cumplir el sueño que ella no pudo de niña. ¡Imagina lo feliz que se pondría! Y con ese buen ánimo, ¿no crees que sería tu gran oportunidad?
Manuel dijo: —Este es un deseo que