Bella lo miró sin entender —¿Qué quieres?
—Es muy tarde, no es seguro que te vayas sola en taxi.
Dijo Pedro, sin dejarle opción. »El conductor ya está esperando afuera. Vamos juntos.
Bella miró al reloj y dijo: —Son apenas las ocho, el país tiene muy buena seguridad, no hay peligro.
Pedro no se veía muy contento. —Estuviste cuidándome durante días en Marelia, no puedo dejarte aquí en el aeropuerto. Mi abuela me regañaría si se entera.
Bella quería decir que los regaños de su abuela no tenían nad