Kyran la miró con dulzura. Sacó del bolsillo algo que llevaba mucho tiempo guardando y se lo entregó a Deirdre. Aunque estaban arrugados e irreconocibles, Deirdre supo en cuanto los tuvo en la mano que eran sus pasajes de avión a Germia, los boletos hacia su libertad.
Las lágrimas empezaron a correr por su mejilla y Kyran se las secó suavemente. Tecleó en el teléfono: "He estado esperando a que volvieras para poder cumplir mi promesa. Deirdre, me alegro de haberte encontrado y de que sigas viva