Mundo de ficçãoIniciar sessãoCalidez infinita cubrió todo su cuerpo en una tempestad abrasante. Con sus labios fogosos dominando los suyos entre la oscuridad de la noche, Louise le permitió que enredara sus brazos alrededor de su cuerpo, con la obligación de enredar los suyos detrás de su cuello.
Besarse nunca se había sentido tan clandestino. Hacerlo, cuando los guardias rondaban por allí era algo malditamente loco que nunca habría hecho de no haber conocido a Elio







