Mundo ficciónIniciar sesiónSi seguían haciéndolo de ese modo, nunca serían capaces de llegar a esa fiesta a tiempo.
Louise tuvo que hacer un tremendo esfuerzo por quitarse a ese príncipe besucón de encima. Tal se veía que los nervios le ponían amoroso en los últimos minutos, porque en cuanto salieron de su habitación procurando que no hubieran moros en la costa; le propinó un rápido beso. ¿Atolondrada? ¡Más que eso!
—Cuando vayamos por allí, no tendré tanta libertad para besarte. ... ¡Ya! ¡No estoy habl







