Mi abuela tenía las manos manchadas con el maquillaje rojo de Isabela. Armando se sorprendió muchísimo. Al ver la cara de Isabela, una mezcla de rojo e hinchazón, parecía un gato manchado. Observé cómo la expresión de Armando cambiaba una y otra vez de color. ¡Parece que los cosméticos de Isabela no son muy buenos!
Mi abuela frotó sus manos y dijo con desprecio:
—Usar lo que me sobraba contra mí... ¡mira a ver qué nivel tienes!
—¡Isabela! —Armando se acercó con furia. Antes sentía algo de culpa