Mundo ficciónIniciar sesiónNo pasaron ni quince minutos desde que inicié el sendero hacia la guarida de Ezra y ya había aparecido uno de sus secuaces. Su cara me resultó especialmente familiar, era uno de los chicos que nos encontró la primera vez que vinimos.
—Hola, Tyson.—él se sorprendió tanto o más que yo de que recordase su nombre.
—Ezra ya sabe que estás aquí.— sonó más co







