Después de pronunciar estas palabras, Wanda se dio la vuelta con altivez y se dispuso a alejarse. De repente, detuvo sus pasos y me miró: —Señorita Lara, ¿podemos hablar?
Sonreí levemente: —¡Claro!
Levanté la mirada hacia Patricio y le susurré suavemente: —¡Voy a charlar un rato con la señorita Tamayo! Ocúpate de tus asuntos, ¿de acuerdo?
Patricio asintió con una expresión complaciente: —¡Bien! ¡No olvides comer algo!
Sonreí, agarré suavemente a Ivanna de la mano y seguí a Wanda mientras nos dir