Esa noche mientras lloraba, Roxana tomó una decisión por ella y por ese bebía que estaba en su interior ya no esperaría nada de Víctor ni dejaría que sus palabras le afectaran.
- Descuida hijo, tienes una madre y con eso es más que suficiente – indicó tocando su vientre.
A la mañana siguiente Roxana se despertó siguiendo su rutina de los sábados al despertar y preparar el desayuno para ella y alimentar a Eduard con una de sus papillas.
Justo cuando estaban a medio desayuno, ellos recibieron