97. Tenemos que hablar
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Ya el atardecer estaba cayendo y pronto la noche cubriría con su manto de estrellas la ciudad, Julieta pesar de estar nerviosa, también estaba decidida a decirle la verdad y hacerlo entrar en razón.
—Tenemos que hablar —contestó ella con firmeza, cerrando la puerta detrás de sí y sin esperar sacó lo que tenía atorado en su garganta— lo sé todo, Max… como pudiste ocultarme algo así —su acusación como dagas afiladas directas al pecho de Max.
Max se había quedado mudo por unos segundos ete