286. Es justo lo que quiero
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La oficina que había alquilado en el centro de la ciudad era un espacio frío, impersonal, pero eficaz. Julieta estaba sentada frente a su computadora, revisando los últimos informes de la compra de acciones, un proceso tedioso que requería su completa atención. Maximiliano estaba cerca, hojeando varios documentos relacionados con los mismos negocios, pero había una atmósfera palpable de tensión entre ellos. El aire estaba cargado con el peso de no decir lo que ambos sabían. Dimitri ni ningu