206. Un buen padre
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Después de que Brigitte finalmente se marchara, Maximiliano aprovechó el resto de la tarde para centrarse en su pequeña familia. Máxime, con apenas unos meses, era una bebé tranquila y gentil que llenaba la casa con sus suaves balbuceos y sonrisas. Max, cada vez que la cargaba en sus brazos, sentía que su amor por ella crecía exponencialmente.
Julieta, desde la puerta de la sala, lo observaba mientras él sostenía a su hija y hacía pequeños gestos para arrancarle una risita. Había algo prof