189. ¿Quieres té?
189
Callum, que parecía más animado que nunca desde que le dijo que sí, le mostró el cuarto que había preparado para ella. Era el mismo que había usado antes, cuando tuvieron aquella discusión que marcó una distancia entre ambos. Esta vez, sin embargo, todo estaba dispuesto con esmero: las sábanas frescas, una lámpara cálida en la mesilla y un pequeño ramo de margaritas en la cómoda.
—Espero que te sientas cómoda aquí. Si necesitas algo más, solo dilo —dijo Callum, manteniendo su tono amable p