148. Una ruta
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Isabel ya estando en un hotel luego de tomar el primer vuelo disponible y, sin perder tiempo, tomó un taxi hacia la dirección que recordaba, el lugar donde Dimitri Antonov había instalado su guarida en las afueras de la ciudad. A medida que el auto se alejaba de la civilización y los edificios se volvían menos frecuentes, el nerviosismo se transformó en adrenalina pura. Se repitió mentalmente que haría lo necesario para salvar a Julieta, sin importar el riesgo.
Después de un largo trayecto