—Apenas tenías dos meses de edad, podías dormir más de veinte horas al día. Hasta que un día, de repente dejaste de dormir, llorabas y llorabas. Pensamos que estabas enferma, pero luego miramos la fecha y resulta que era el día en que tu verdadero padre, fue ejecutado.
¡¿Cómo?!
Los ojos de Cira se abrieron de par en par: —¿El día de ejecución?
—Tu verdadero padre se llamaba Hugo. Tenía una empresa que estaba yendo muy bien, pero de repente algo salió mal. La empresa quebró, y él fue acusado de a