—Señor Vega, ya hemos terminado. Entiendo que puedas sentirte un poco molesto porque me fui repentinamente, pero ha pasado tanto tiempo. Deberías aceptar esta realidad. Realmente no es necesario que te enredes más conmigo… con esta zapatilla rota que ya te has hartado de usar.
“Ya te he hartado” fue lo que él dijo, también “zapatilla rota”. Morgan dio un paso en su dirección.
Estaban en el estacionamiento, que ya de por sí no estaba muy iluminado. Sus rasgos faciales se volvían borrosos, y su es